sábado, 10 de octubre de 2009

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA


1. ¿Qué significa dignidad? Dignidad es grandeza, excelencia; es una calidad o bondad superior por la que algo o alguien goza de especial valor o estima.

2. ¿En qué se basa la dignidad humana? El hombre posee gran dignidad por motivos principalmente espirituales (de ahí que un ateo dispone de menos razones para respetar al ser humano):

  • Estamos dotados de un alma espiritual e inmortal. Hemos sido creados a imagen y semejanza divinas. Poseemos entendimiento y voluntad.
  • Dios se ha hecho hombre: la Segunda persona de la Santísima Trinidad ha tomado la naturaleza humana.
  • Dios nos ama.
  • La gracia otorga al hombre la dignidad especial de hijo de Dios. De ahí que un pecado mortal es lo que más daña al hombre y a su dignidad pues hace perder el don de la gracia y la filiación divina.

3. Consecuencias de esta dignidad respecto al alma humana.- Ante todo es importante evitar los pecados. Y si se han cometido, conviene confesarse pronto para recuperar la gracia y con ella la dignidad de hijos de Dios. En general, se trata de cuidar el alma propia y ajena. Ejemplos:

  • Respetar la inteligencia propia y ajena buscando y diciendo la verdad.
  • Caridad con el prójimo rechazando odios, burlas y murmuraciones. Amar la libertad de los demás. Evitar fanatismos.
  • Desvelo por la vida espiritual propia y ajena. Por ejemplo, dando catequesis.

4. Consecuencias de esta dignidad respecto al cuerpo humano.- El cuerpo humano participa de la dignidad de la persona y debe ser tratado con el respeto y cuidado correspondientes. Ejemplos:

  • Respeto a la propiedad de los demás. Ayuda a países y personas necesitadas. Solidaridad. Cuidado de la vida propia y ajena. Rechazar el aborto. Apartar las drogas.
  • Adornar y vestir correctamente el cuerpo humano usando una moda digna.
  • Respetar el cuerpo propio y ajeno. Se incluye la moderación en la comida y bebida, y el uso correcto del sexo.

5. ¿Cómo es el uso digno y correcto del sexo? La dignidad del hombre en estos aspectos exige varias cosas:

  • El cuerpo humano no debe ser objeto de uso o intercambio (hoy con una persona, mañana con otra). Sólo debe entregarse a alguien cuando previamente hay un compromiso firme, ante testigos (boda) de quererse para siempre.
  • Las facultades generadoras de la persona humana tienen una misión de gran categoría: traer al mundo otros seres humanos. Usarlas únicamente para obtener placeres es rebajar enormemente su dignidad.

Estas pérdidas de dignidad son bastante claras, y cualquier persona se siente maltratada cuando se da cuenta de que está siendo usada de modo provisional o como objeto que da gusto.

El Señor utiliza a los hombres? El Creador dispuso un fin que hace feliz al hombre -el cielo junto a Él- pero quiso que fuéramos inteligentes y libres, y por tanto deseó que el hombre pueda autodirigirse hacia ese fin. Esta libertad forma parte importante de la dignidad humana.

¿Cómo se pierde dignidad por utilización? La pérdida de dignidad en este aspecto puede ser de dos modos:

Por imposición de un fin, atentando contra la dignidad de un hombre libre. En este caso el hombre entero es utilizado.

Usando las cosas de un modo inferior a la dignidad natural que poseen, recibida del Creador. Así se emplea mal una cualidad humana.

¿Ejemplos de pérdida de dignidad por imposición de fines? Busquemos ejemplos donde se priva al hombre de la vida, cosa que ninguna persona desea perder. Así queda claro que es un fin impuesto, contrario a la libertad y dignidad humanas.

En la esclavitud, el siervo carece de derechos y está completamente sujeto a la voluntad y fines que su amo desee.

En el nazismo, los judíos eran masacrados con el fin impuesto de mejorar la raza.

En el aborto, los embriones humanos son destruidos para conseguir fines ajenos al embrión.

En el terrorismo, se mata a seres humanos por un fin político que ellos no desean.

¿Ejemplos de pérdida de dignidad por mala utilización? Aquí los casos son más difíciles de reconocer pues uno mismo lo decide. Ejemplos:

Utilizar la inteligencia para robar o dañar a otros es una pérdida de dignidad para ese entendimiento.

Aquí se incluye lo mencionado respecto al sexo. Emplearlo únicamente para obtener placeres rebaja mucho la dignidad de la sexualidad, despreciando el gran don de traer hijos al mundo.

Usar el tiempo principalmente para la diversión deteriora la dignidad operativa del hombre que deja de hacer obras buenas. La capacidad humana de hacer el bien se desprecia.

7. ¿Estas consecuencias coinciden con los mandamientos? Es lógico que coincidan pues Dios desea nuestro bien y nuestra dignidad. Los atentados contra nuestra dignidad ofenden al Creador. En los pecados hay una lesión a la dignidad de otros hombres o de uno mismo, o un intento de dañar la dignidad divina.

II.-PRINCIPIOS DERIVADOS DE LA DIGNIDAD HUMANA

La primera actitud que sugiere la consideración de la dignidad de todo ser humano es la de respeto y rechazo de toda manipulación: frente a él no podemos comportarnos como nos conducimos ante un un objeto, como si se tratara de una "cosa", como un medio para lograr nuestros fines personales.

Principio de Respeto

«En toda acción e intención, en todo fin y en todo medio, trata siempre a cada uno - a ti mismo y a los demás- con el respeto que le corresponde por su dignidad y valor como persona»

Todo ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básica de ser humano. El valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetos que usamos. Las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables.

El respeto al que se refiere este principio no es la misma cosa que se significa cuando uno dice “Ciertamente yo respeto a esta persona”, o “Tienes que hacerte merecedor de mi respeto”. Estas son formas especiales de respeto, similares a la admiración. El principio de respeto supone un respeto general que se debe a todas las personas.

Dado que los seres humanos son libres, en el sentido de que son capaces de efectuar elecciones, deben ser tratados como fines, y no únicamente como meros medios. En otras palabras: los hombre no deben ser utilizados y tratados como objetos. Las cosas pueden manipularse y usarse, pero la capacidad de elegir propia de un ser humano debe ser respetada.

Un criterio fácil que puede usarse para determinar si uno está tratando a alguien con respeto consiste en considerar si la acción que va a realizar es reversible. Es decir: ¿querrías que alguien te hiciera a ti la misma cosa que tu vas a hacer a otro? Esta es la idea fundamental contenida en la Regla de Oro: «trata a los otros tal como querrías que ellos te trataran a ti». Pero no es ésta una idea exclusiva de los cristianos. Más de un siglo antes del nacimiento de Cristo, un pagano pidió al Rabí Hillel que explicara la ley de Moisés entera mientras se sostenía sobre un solo pié. Hillel resumió todo el cuerpo de la ley judía levantando un pié y diciendo: «No hagas a los demás lo que odiarías que ellos hicieran contigo».

Otros principios

El respeto es un concepto rico en contenido. Contiene la esencia de lo que se refiere a la vida moral. Sin embargo, la idea es tan amplia que en ocasiones es difícil saber cómo puede aplicarse a un caso particular. Por eso, resulta de ayuda derivar del principio de respeto otros principios menos básicos.

Vale la pena hacer notar que, en ética aplicada, cuanto más concreto es el caso, más puntos muestra en los que puede originarse controversia. En esta área, la mayor dificultad reside en aplicar un principio abstracto a las particularidades de un caso dado. En consecuencia, convendrá disponer de formulaciones más específicas del principio general de respeto. Entre estos principios están los de no malevolencia y de benevolencia, y el principio de doble efecto.

Principios de No-malevolencia y de Benevolencia

«En todas y en cada una de tus acciones, evita dañar a los otros y procura siempre el bienestar de los demás».

Principio de doble efecto

«Busca primero el efecto beneficioso. Dando por supuesto que tanto en tu actuación como en tu intención tratas a la gente con respeto, asegúrate de que no son previsibles efectos secundarios malos desproporcionados respecto al bien que se sigue del efecto principal»

El principio de respeto no se aplica sólo a los otros, sino también a uno mismo. Así, para un profesional, por ejemplo, respetarse a uno mismo significa obrar con integridad.

Principio de Integridad

«Compórtate en todo momento con la honestidad de un auténtico profesional, tomando todas tus decisiones con el respeto que te debes a ti mismo, de tal modo que te hagas así merecedor de vivir con plenitud tu profesión».

Ser profesional no es únicamente ejercer una profesión sino que implica realizarlo con profesionalidad, es decir: con conocimiento profundo del arte, con absoluta lealtad a las normas deontológicas y buscando el servicio a las personas y a la sociedad por encima de los intereses egoístas.

Otros principios básicos a tener presentes son los de justicia y utilidad.

Principio de Justicia

«Trata a los otros tal como les corresponde como seres humanos; sé justo, tratando a la gente de forma igual. Es decir: tratando a cada uno de forma similar en circunstancias similares».

La idea principal del principio de justicia es la de tratar a la gente de forma apropiada. Esto puede expresarse de diversas maneras ya que la justicia tiene diversos aspectos. Estos aspectos incluyen la justicia substantiva, distributiva, conmutativa, procesal y retributiva.

Principio de Utilidad

«Dando por supuesto que tanto en tu actuación como en tu intención tratas a la gente con respeto, elige siempre aquella actuación que produzca el mayor beneficio para el mayor número de personas».

El principio de utilidad pone énfasis en las consecuencias de la acción. Sin embargo, supone que has actuado con respeto a las personas. Si tienes que elegir entre dos acciones moralmente permisibles, elige aquella que tiene mejor resultado para más gente.

martes, 6 de mayo de 2008

ACERCA DE LOS VALORES

LOS VALORES HUMANOS


1. QUÉ ES UN VALOR

 El ser humano es un proyecto llamado a realizarse a lo largo de su vida mediante el ejercicio de su libertad. Pero ¿da lo mismo una cosa que otra? ¿Son todos los caminos iguales? ¿Nos realizamos plenamente siguiendo cualquier tipo de opciones?

 El valor no es una cosa ni un objeto, sino una cualidad que poseen las cosas, las situaciones o las ideas por la cual son importantes para el sentido de nuestra vida y nuestra madurez.
• Dimensión objetiva: los valores son independientes en gran parte del gusto o del interés que yo pueda tener por ellos, pues se imponen y se justifican por sí mismos.
• Dimensión subjetiva: cuando se convierten en cualidades que son importantes para mí.

 Un ejemplo de clasificación de valores:
• Valores de lo agradable y lo desagradable:
placer – dolor sensible
gozo - sufrimiento
• Valores vitales:
salud – enfermedad
alegría – tristeza
éxito – fracaso.
• Valores espirituales:
Estéticos: belleza – fealdad
Intelectuales: verdad – falsedad
Éticos o morales: justo – injusto
• Valores religiosos:
santo – profano

 El orden determinado en que los valores se combinan según su importancia es lo que se llama una jerarquía de valores. Está construida sobre la base de lo que se conoce con el nombre de opción fundamental, que consiste en la actitud de base que adopte la persona ante sí mismo y ante los demás.

2. LOS VALORES MORALES

 Son valores que se dan en el campo de la acción humana, es decir, aquellos actos que orientan la vida del hombre hacia su madurez. No pertenecen ni a los actos propios de la técnica ni a los especulativos del pensamiento puro.

 Se imponen por sí mismos. Su presencia despierta en el hombre la conciencia de tener que responder de una manera determinada. Es decir, comportan la conciencia de una obligación moral.

 Los valores morales perfeccionan la totalidad de la persona y no sólo una dimensión. La razón es que son una llamada a la responsabilidad del hombre y, por tanto, a su libertad.




3. NORMA MORAL Y LEY

 La norma moral es aquello que se propone a la voluntad como un deber, obligándola, aunque sin violentar la voluntad. A través de normas morales se nos indica lo que debemos hacer para vivir en la práctica un valor concreto. Así el valor del bien puede ser expresado en una norma: <> o <>. La norma nos concreta, pues, las exigencias del valor.

 Una ley es la formulación de una obligación o necesidad que tiene como fin regular la conducta humana. Sin embargo, no toda ley es ley moral. Muchas de ellas son normas de prudencia para la convivencia. Son leyes civiles que obligan, sin implicar valores morales de una forma directa. La ley moral, por el contrario, siempre implica esa referencia directa a un valor moral. LEY MORAL es la norma moral que se manifiesta imperativamente a la conciencia del hombre.

 En moral se distinguen normalmente tres tipos de leyes:
• La ley eterna, que es el plan según el cual Dios ha creado el mundo y que pone de manifiesto que Dios tiene un proyecto positivo y amoroso que el ser humano puede asumir libre y responsablemente.
• La ley natural. El ser humano, en cuanto ser dotado de razón y de libertad, no está sometido de una forma exclusivamente mecánica a las leyes físicas de la misma manera que los seres irracionales. Es nuestra misma naturaleza racional lo que va descubriendo lo que es bueno o malo. Es, pues, la ley moral natural una ley innata, que puede ser conocida por nuestra razón y seguida adecuadamente. Lo que nos impone la ley natural son unos principios muy generales que son válidos para todos los hombres. A todos se nos impone, por ejemplo, como obligatorio y evidente unos principios tan claros como “haz el bien y evita el mal” o “se ha de pagar a todos lo que es justo”.

• La ley positiva. La ley natural nos pone delante de unas exigencias, pero éstas son muy generales. Para la vida diaria es necesario traducirlas de una manera más precisa, hacerlas más concretas de modo que puedan ser aplicadas a las situaciones que nos vamos encontrando. Por ley positiva se entiende la que ha sido promulgada de una forma externa (escrita u oral) como expresión de un valor moral para regular un campo determinado de la actividad humana. La sociedad, a través de sus representantes legítimos, va construyendo un cuerpo de leyes para organizar mejor la convivencia entre sus componentes. Esas leyes se van codificando en el Derecho. La ley positiva, por definición, evoluciona y está sometida al cambio. Sin embargo, la ley positiva tampoco es arbitraria, o no debe serlo. Tiene siempre que intentar reflejar lo más claramente posible el valor del que procede. De ahí que pueda haber leyes injustas y comportamiento ilegales.








4. NORMA MORAL Y CONCIENCIA

 Es la propiedad del ser humano para formular juicios normativos, espontáneos e inmediatos sobre el valor moral de ciertos actos individuales determinados.

 La conciencia moral habitual es la capacidad interior innata que tiene la persona para formular juicios morales y encaminarse así al bien. Por eso se habla de:
• Conciencia recta: es aquella que, en su juicio sobre los actos, coincide con la ley moral.
• Conciencia laxa o relajada: es la conciencia que no da importancia moral a nada o casi nada. Todo vale o todo está permitido.
• Conciencia escrupulosa: es la que ve en todo cosas malas y vive permanentemente con el miedo de haber cometido faltas morales o ir a cometerlas.
• Conciencia farisaica: es una especie de mezcla de las dos anteriores, pues da importancia a lo que no la tiene moralmente y, sin embargo, olvida o no conoce los grandes principios morales.

 La conciencia moral actual es el juicio práctico por el que la conciencia dicta en un momento determinado si hay que hacer tal o cual acto porque es bueno o hay que evitarlo porque es malo. El hombre está obligado a seguir el dictado de su conciencia. Es la conciencia la que dicta la última palabra sobre la bondad o la maldad de un hecho. La ley señala el principio, la norma general, pero en el momento de la acción es la conciencia la que aplica prudentemente el principio de la ley. Por ello la conciencia es la norma próxima y subjetiva de nuestro obrar. Aunque todo ser humano tiene la obligación de procurar formar su conciencia rectamente.